20
Mar
2018

Movimiento maker y software libre con aplicaciones educativas contra la exclusión social

Charlamos con Juan Gonzalez Gómez, investigador en Robótica que se define a sí mismo como hacker.

1 Hola Juan, ¿cuéntanos cual ha sido tu trayectoria?

Soy un apasionado de los robots desde que tengo uso de razón. Con 10 años empecé a programar mi primer ordenador (un zx-spectrum) , y siempre he estado vinculado a la tecnología, pero a la tecnología libre. Si algo no es libre, no capta mi atención.

Estudié Ingeniería Superior de Telecomunicaciones en la Universidad Politécnica de Madrd (UPM) en Madrid y luego hice el doctorado en Robótica en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). He sido profesor en diferentes universidades durante muchos años: UAM, Universidad Pontificia de   Salamanca y Carlos III. También he trabajado como Ingeniero de I+D en varias empresas de tecnologías, como BQ, donde estuve 3 años como director de innovación y robótica.

Actualmente estoy en el Tecnolab de La Rueca Asociación, un espacio de creación digital, muy humilde, donde enseñamos a jóvenes en riesgo de exclusión social todo el proceso de fabricación digital con diferentes máquinas: cortadoras láser, de vinilo e impresoras 3D. Mi incursión en el mundo social es parte de un proceso de exploración personal mío. Tengo claro que mi sitio es el mundo técnico, y ahí es donde haré mis mejores aportaciones, sin embargo tenía mucha curiosidad por conocer desde dentro el tercer sector. Está siendo una experiencia muy enriquecedora y que me está haciendo crecer mucho como persona. Sin embargo, mi sueño es volver a la Universidad. Allí es donde puedo hacer aportaciones de mayor valor, y dedicar todos mis esfuerzos a ampliar el Patrimonio tecnológico de la Humanidad.

Mi obsesión son las tecnologías Libres. Sueño con un mundo en el que esté disponible toda la información de los objetos que vemos y usamos: sus planos, sus circuitos… de manera que cualquiera pueda estudiar su funcionamiento, y crear nuevos diseños a partir de ellos. Una especie de Wikipedia pero de tecnología. Es lo que llamamos Patrimonio Tecnológico de la Humanidad. En el 2009 empecé a aprender sobre las impresoras 3D libres del proyecto reprap y creamos la Comunidad Clonewars , con el objetivo de fabricar nuestras propias máquinas, documentarlas y difundir el conocimiento, para que la gente sea consciente de que ellos también se pueden construir su propia impresora 3D.

En el 2011 creamos los primeros robots educativos libres e imprimibles con impresora 3D . Cualquier persona del mundo se puede bajar los ficheros digitales, imprimir las piezas de robot, montarlo… y lo más importante, modificarlo. Empezaron a aparecer réplicas del robot en diferentes partes del mundo, lo que denominamos “Tele-copias”. Peo no era simples copias, sino que al estar disponibles los planos, la gente realizaba modificaciones. De esta forma, el robot iba mejorando y evolucionando, gracias a la comunidad. Tanto la experiencia de las impresoras 3D como de los robots imprimibles la expliqué brevemente en la charla “Yo, Maker” que dí en TEDxValladolid en el 2012.

Otra de las actividades que he estado realizando es la creación de “micro-tutoriales” en youtube para enseñar diferentes cosas a los makers: construirse impresoras 3D, diseñar piezas, manejar github, etc. Todos están recopiladas en lo que he denominado la “Obijuan Academy”, nombre tomado de la Khan academy. Los tutoriales de diseño 3D con la herramienta libre FreeCAD se han hecho muy populares y se están usando en las clases de tecnología de muchos institutos de España. Para mí lo más importante es que se conozca que existe el software libre, y que hay miles de personas en internet que comparte su conocimiento. Las nuevas tecnologías no sólo provienen de grandes empresas tecnológicas, sino que, gracias a las comunidades de internet, muchas personas apasionadas también lo estamos haciendo. Y los resultados cada vez son mejores. Y estas nuevas tecnologías libres nos pertenecen a todos 🙂

2 Antes de nada queremos felicitarte por el Premio O’Reilly Open Source. Un espaldarazo a tu trayectoria. ¿Qué supone para ti este reconocimiento?

¡Gracias! 🙂 Ha sido algo inesperado, que me ha pillado por sorpresa. Este reconocimiento me da más fuerzas para seguir trabajando en la misma línea: seguir desarrollando y promoviendo las tecnologías libres, aumentando el Patrimonio Tecnológico de la humanidad, y dándole visibilidad. Cada vez estoy más convencido de que es el camino a seguir. Compartir el conocimiento es clave para avanzar.

3 Nos encanta la idea que hay detrás de los robots educativos imprimibles. ¿Cómo crees que está cambiando la tecnología 3D el curso de la humanidad? 

En realidad son Robots educativos libres e imprimibles 🙂 Si no fuesen libres, serían un producto más, que la gente podría imprimir y usar, pero no modificar ni evolucionar. Y esto último es lo que marca la diferencia

Vamos a usar el ejemplo de los robots libres e imprimibles para entender el cambio que la tecnología de impresión 3D implica. El modelo clásico sería este. Una empresa diseña un robot educativo. Hace prototipos y finalmente lo envía a fabricar, para sacar tiradas grandes. Es un proceso muy lento y muy muy costoso (los moldes de plástico son muy caros, y hay que hacer tiradas de decenas de miles de unidades para amortizarlos). Por ello, esto es algo que sólo pueden hacer empresas de cierta envergadura, y no personas sueltas. Una vez fabricado, se empaqueta y se envía a los almacenes y de allí a las tiendas o centros de venta. Los usuarios compramos el robot directamente en las tiendas, o por internet. Una vez que lo tenemos, lo podemos usar según nos indica el fabricante, pero no podemos darle otros usos no previstos. Tampoco nos viene con los planos de sus “tripas” por si queremos entender cómo funciona, o por si lo queremos modificar para sacar robots derivados, o si simplemente lo queremos reparar. Sólo podemos hacer lo que el fabricante ha previsto. Y nada más.

Ahora analicemos el nuevo modelo: robots libres e imprimibles. Una persona hace un diseño preliminar del robot, y lo “imprime” en su casa. Le gusta. Lo publica en internet, para que otros usuarios lo puedan usar, o para que otros diseñadores lo puedan modificar. En pocas horas desde que está publicado, el robot se puede materializar en cualquier otra parte del mundo. Otro diseñador se lo imprime, lo modifica, y lo vuelve a compartir. De esta forma, el robot va evolucionando y se va “tele-copiando” de una punta a otra del planeta. Gracias a las impresoras 3D libres, es la primera vez en la historia que miles de personas pueden colaborar en proyectos físicos. Esto ya se había hecho antes, pero en proyectos software. El robot se convierte en una especie de “artículo de wikipedia”, en el que cualquiera lo puede estudiar, modificar, imprimir, compartir… Es un modelo completamente diferente, que lo va a cambiar todo y no tiene vuelta atrás. Una vez que lo has probado, ya no quieres volver al tradicional, o al menos, lo ves todo con otros ojos.

Eres un firme convencido de la fuerza del Open Source y el software libre para crear impacto social. ¿Cómo descentralizar la próxima generación de Internet?

El software libre te da independencia y autonomía. Internet está creado de una manera descentralizada. Muchas empresas intentarán centralizarlo, una vez más, pero no lo conseguirán. Afortunadamente casi toda la tecnología de internet está cimentada sobre software libre. Los usuarios no lo ven, pero el software libre está ahí. De esta forma, siempre podremos tener caminos alternativos, y si algo no nos gusta, crear un sustituto. La comunidad puede tomar sus propias decisiones de manera independiente.

5 ¿Cómo es tu labor formando un grupo e jóvenes en riesgo de exclusión a ser los makers del futuro en el TecnoLab de la Rueca Asociación?

Nuestro objetivo es muy humilde. Hay muchísimos jóvenes que han dejado los estudios. O que están muy desencantados con la sociedad actual. O que han venido de otros paises y no se han adaptado. Las nuevas tecnologías nos permiten captar su atención. Es algo nuevo, que sus padres y su entorno no conocen, pero ellos sí. Y se sienten mejor. Se sienten que lo pueden controlar. Que pueden crear cosas desde cero, cuando el sistema y todo su alrededor les ha estado constantemente diciendo que no valen para nada. La primera vez que crean su propio llavero, con su nombre o con un dibujo, entran en un estado de euforia. Su primera reacción es regalarle este llavero u objeto a sus familias y amigos, para que les digan: “¿Lo has hecho tú?” y poder replicar “¡Claro! Lo he hecho. Con mis manos. Aplicando las últimas tecnologías. ¡Mira las cosas que puedo crear!”

Hay un segundo efecto. En el tecnolab usamos sólo software libre para la creación digital. Esto implica que lo que han aprendido estará siempre con ellos. En cualquier ordenador del planeta, podrán instalar y usar este software libre. Sin tener que dar explicaciones ni hacer nada ilegal. Si les enseñas con herramientas privativas, en el fondo les estás generando una dependencia hacia esa herramienta, en vez de darles autonomía. El software libre permite todavía más que se apoderen de la tecnología, y que la sientan como algo suyo, y no como productos que compras y usas, pero que pertenecen a otros. Todo lo libre te pertenece también a tí. Lo puedes estudiar, mejorar, usar, compartir…

La principal actividad en la que me he involucrado en el Tecnolab es el curso de formación del programa Breakers de la Fundación Orange. Los contenidos concretos que damos en el Tecnolab están publicados en abierto en la wiki de nuestra organización en github. Para diseño 2D (cortadora láser y cortadora de vinilo) usamos el programa Inkscape. El diseño 3D lo hacemos con FreeCAD. En total tenemos 8 ordenadores de mesa, con Linux.

6 Qué te ha empujado a cambiar de dirección profesional como jefe de innovación de una importante compañía de telefonía móvil a formar estos jóvenes.

Necesitaba explorar cosas nuevas. Tras 3 años en esa empresa, decidí tomarme un año sabático para desarrollar proyectos míos. En ese tiempo descubrí el programa Breakers y el proyecto Tecnolab que se estaba creando en la Rueca. Necesitaban un maker para trabajar como Fablab manager. Me llamó muchísimo la atención y decidí probarlo. Además, llevaba tiempo con ganas de trabajar en el tercer sector, para conocerlo desde dentro. Ya había estado en universidades públicas y privadas, y en diferentes empresas privadas de tecnología. Me faltaba el tercer sector.

Mi paso por Tecnolab está siendo muy gratificante. He aprendido muchísimas cosas y he crecido como persona. Sin embargo, mi corazón está en la Universidad y la Investigación. Ahí es donde puedo desarrollar todo mi talento y aportar cosas nuevas. Las cosas están complicadas, pero quiero volver a ese mundo otra vez.

7 Hablando de 3D, cómo va la campaña de crowdfunding para que las personas puedan diseñar sus propios chips ¿Qué objetivo persigues? 

Los microchips son el gran invento del siglo XX. Todas las nuevas tecnologías que nos rodean están basadas en estos chips: internet, los móviles, los ordenadores, los coches, las televisiones… TODO, absolutamente todo. Mi objetivo es acercar su diseño a los makers inicialmente, para que se apoderen de ello y puedan crear nuevos diseños. Lo siguiente será acercarlo todavía más a la gente. ¿Por qué? Porque cuando se hace el esfuerzo de hacer más accesible las nuevas tecnologías a la gente se genera muchísimo valor, y aparecen usos inesperados. Un ejemplo de ello es la impresión 3D. Se conoce desde los años 80, sin embargo no fue hasta el 2008, cuando, gracias al proyecto Reprap liderado por el profesor Inglés Adrian Bowyer, la impresión llegó a los makers y de ahí al resto de la sociedad. Actualmente se está extendiendo muchísimo. Unos modifican las impresoras para convertirlas en “impresoras de piel”, otros para hacer casas, otros para hacer comida… y esto ha sido posible porque el conocimiento estaba ahí disponible, para que cualquiera lo pueda usar. Algo similar ha ocurrido con la electrónica y el proyecto Arduino: consiguieron que los artistas tuvieran acceso a la electrónica, de una forma sencilla. Y empezaron a combinar arte y tecnología para crear cosas maravillosas. Esto es lo que yo pretende pero a nivel de los circuitos electrónicos de los chips: acercarlos a la gente. Que el conocimiento esté ahí, para todo el mundo. Y luego ver a dónde nos lleva esto 🙂

8 Desde tu punto de vista ¿qué necesita el sistema educativo actual en España para romper con viejas metodologías y ofrecer una verdadera revolución?

El sistema educativo tiene mucha inercia. Es imposible pensar en una reforma radical que afecte al sistema completo y que funcione. Yo creo que, más bien, lo que hay que hacer es empezar por la creación de modelos nuevos, y que se vayan copiando y ampliando. Crear unos pocos centros de enseñanza nuevos, desde cero, con metodologías nuevas y frescas, que funcionen en paralelo con el sistema tradicional. Ahí es donde realmente se verá la diferencia. Pero, es un tema muy complicado. Sin embargo, yo estoy convencido de que las competencias que se enseñan actualmente no son útiles para el futuro (lo fueron en el pasado, pero se han quedado obsoletas).

9 Nos encanta la filosofía del “Hazlo tú mismo”. Explica a la gente que aún no lo sepa en qué consiste el movimiento maker y qué puede hacer por cambiar el mundo.

Somos muchos los que necesitamos “construir” para comprender el mundo. Yo, para entender algo bien, necesito hacerlo. Para aprender a cocinar una tortilla de patata, no me vale con leer un libro. La tengo que cocinar por mí mismo, y descubrir los problemas y los trucos. Con la tecnología es lo mismo. Para entender cómo funciona un robot, necesito construirlo desde cero. El problema surge cuando estás rodeado de objetos que son “cajas negras”, y no puedes ver su interior. Los fabricantes no te dan los planos de sus artefactos para que los estudies y aprendas de ellos. Todo lo contrario, te los esconden y te meten en la cabeza la idea de que no debes abrirlos, y si lo haces es ilegal. Cuando en realidad sólo quieres saciar tu curiosidad, aprender construyendo y compartir.

¿Cómo aprender a construir un robot si no me dejan ver cómo están hechos por dentro? Por eso, una parte fundamental del movimiento maker es compartir el conocimiento. No sólo construimos cosas para aprender y comprender el mundo, sino para liberar ese conocimiento y que esté disponible para que otras personas puedan hacer lo mismo.

En realidad es un modelo muy conocido. Es el mismo que se usa en la gastronomía. Las recetas de cocina se comparten. Si vas a comer a casa de un amigo o un familiar, y el plato te gusta mucho, te dará la receta encantado. El pan, lo puedes comprar, o hacértelo en casa. En mi caso, el 99.9% de las veces lo compro hecho, porque no tengo tiempo, pero me da tranquilidad saber que en un momento determinado puedo hacer mi propio pan. Con la tecnología es lo mismo, salvo por una diferencia. Si a un fabricante le digo: “¡Hala! Qué robot tan chulo! ¿Me das los planos?”, seguramente llame a la policía y me acuse de intento de robo.

El movimiento maker es compartir para construir cosas. Es aprender construyendo. Es liberar el conocimiento para que otros puedan construir y mejorar. Es tener la tranquilidad de que eres autónomo, y que si quieres, puedes hacer las cosas por tí mismo.

Somos muchos los que creemos en esta filosofía de compartir el conocimiento. Todo comenzó con el software libre. Luego se extendió al hardware libre, las impresoras 3D libres, los robots libres… Entre todos estamos creando una “wikipedia” de conocimento tecnológico aplicado que denominamos “Patrimonio Tecnológico de la Humanidad”. Un compendio de conocimiento aplicado que está ahí, que es de todos, y que todos lo podemos usar para aprender, para mejorar, para cualquier uso. Y por supuesto también ganar dinero, claro que sí. Una empresa puede comercializar una impresora 3D libre, y ganar todo el dinero que pueda vendiéndola. Es totalmente lícito. Lo que no puede es apropiarse de ese conocimiento para ella sola.

Compartir el conocimiento es clave para avanzar. Es la base de la ciencia, y debería serlo también en el campo de las nuevas tecnologías.

10 No solo eres un apasionado del código abierto, si no también de la Guerra de las Galaxias. ¿Alguna predicción de futuro en la lucha por el empoderamiento y la participación ciudadana? 

Es una batalla que ya está ganada. Es un paso lógico en la sociedad. Lo que no sabemos es cuánto tiempo nos llevará su total establecimiento 🙂 Pero sin duda, llegará. Con la mejora de las comunicaciones, lo normal es que el conocimiento se expanda y que llega cada vez a más gente. Todos los ámbitos dejarán de ser cotos privados de expertos, y cada vez todos estaremos más involucrados: ciencia, política, educación… Los modelos tenderán a ser menos jerárquicos y más colaborativos.

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