1
Mar
2012

Cierras el ordenador y piensas: hoy me siento más ciudadano que nunca

Chris Moya
Chris Moya
Jefe de proyectos de innovación en la Oficina de Tecnología Educativa de la UOC, músico, activista por el empoderamiento ciudadano, cofundador del portal spainrevolution.com

Un día cualquiera los compañeros de empodera.org se ponen en contacto conmigo para hacerme un regalo, la alegría de poder inaugurar este espacio de opinión, debate y planteamiento de ideas para fomentar el empoderamiento ciudadano como modo de expresión social y herramienta de cambio, un cambio que llegará con nosotros o sin nosotros. Llega un momento en el que hay que posicionarse. Y en eso estoy.

El proceso de cambio que está ocurriendo en Internet comienza en el momento en que una sola persona mediante su interacción con la web puede hacer tambalear a las empresas más importantes e incluso a gobiernos. La información está en Internet inmediatamente, cuando está ocurriendo, ya no hay que esperar a que los medios tradicionales escriban, editen, censuren y publiquen. Quien posea la información seguirá teniendo el poder, pero esta ha cambiado de manos, ahora somos nosotros quienes tenemos la información y son ellos mismos, los que desde siempre han querido controlarla, quienes nos la han ofrecido en bandeja.

Primero nos dieron las herramientas pensando en que aún controlarían el uso que la ciudadanía haría de estas, inmediatamente después aparecieron los primeros colectivos netocráticos, sistemas horizontales, sin mando, incluso sin conocerse, sin enjaularse en ningún grupo definido, con una idea de sociedad nueva, adaptada a los tiempos que vivimos. Una vez cruzado ese punto de inflexión ya no hay marcha atrás. Los gobiernos tienen que cumplir sus obligaciones con los grandes lobbies mundiales y comienzan a recibir presiones para intentar frenar este cambio, pero la línea ya ha sido cruzada.

Aparecerán leyes inútiles que intentarán frenarlo como sea. SOPA, PIPA, Sinde – Wert, ACTA y las que vendrán. Los gobiernos más recalcitrantes las intentarán promulgar con la vista puesta en conseguir el máximo beneficio a su favor y nunca buscando el bien común general, nunca pensando en todos nosotros, en el 99%.

Pero en internet a veces no encuentras los mismos impedimentos que en la vida real, ahí dentro puedes conseguir lo que te propongas.

Pongamos un ejemplo: Cada semana sufres y ves las injusticias que tu gobierno está ejerciendo amparado en el derecho que les otorga la ley. No tienes opciones, o aceptas el robo de derechos o intentas hacer algo para cambiarlo.

Aquí es donde aparece la magia de internet. En un momento, sentado en la mesa de tu habitación tienes varias acciones a realizar, puedes comunicarte con el ?departamento de atención al ciudadano?, cosa que sabes que no funcionará. O participar en comunidades de acción social que promuevan la toma de decisiones en temas globales y movilizaciones. También puedes escribir en tu blog un texto explicando tu punto de vista y que alguien te lo envíe a una de esas páginas que distribuyen noticias y llegar a tener 7 millones de visitas y quizás hasta llegar a oídos del secretario del presidente que, muerto de vergüenza por la mala imagen ?social? que está teniendo y su segura bajada en el número de votos, decide repensar sus métodos. Otra opción que tienes es compartir tus ideas por las redes sociales, encontrar a miles de personas que piensan como tú, a la vez que consigues que miles de personas salgan a la calle a protestar. Puedes montar una acción distribuida en 35 países con 2.340.102 personas conectadas en el mismo momento y mediante un ataque DDoS tirar abajo las páginas de toda la administración gubernamental consiguiendo que esta no pueda dar el servicio que suele ofrecer durante 57 horas seguidas obteniendo resultados que eras incapaz de imaginar (esta opción es ilegal yo nunca la he usado, a mi me lo contó un amigo y no deberías usarla, aunque a veces es la única manera de recordarles para quién trabajan y que el pueblo les votó).

Cierras el ordenador y piensas: hoy me siento más ciudadano que nunca.

Todas las buenas acciones están basadas en un mismo concepto, el bien común.

Veamos los siguientes términos: hacktivismo, innovación social, tecnologías sociales, redes, proyectos de empoderamiento, participación ciudadana, transparencia en la red, open government, crowdfunding, libertad de discurso en internet, …

Todos estos y muchos más conceptos son el motor que todo activista tiene que llevar en su saco. Estas acciones, movimientos, formas de pensar, formas de construir Internet, maneras de compartir información y cultura, son las líneas del pensamiento del ciudadano del siglo XXI.

Ideas que se crean en un ambiente libre y sin limitación para la innovación y que cada vez tienen más adeptos, abren una ventana de esperanza para los miles y miles de personas que creen que el modelo actual del mundo está obsoleto. En un mundo que sigue girando por el impulso del dinero, que fomenta la individualización, la venta de ideas, la venta de casi cualquier cosa, aparecen personas, y no pocas sino miles, que proponen ideas, comparten, programan, desarrollan, piensan con un único objetivo, obtener el bien común por encima del bien personal.

Este es un cambio de paradigma tan excepcional como lo fue el modelo de industrialización.

Una vez esté madura la idea en Internet traspasará las fronteras virtuales para asentarse en la sociedad civil, en la vida diaria de cada uno de nosotros y de vosotras y otro mundo habrá sido posible.

Eso sí, estará lleno de desobedientes.

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